blog-archivo

Los héroes tienen sueño

Rafael Menjívar Ochoa (San Salvador, 1959–2011) tendría unos treinta y un años cuando escribió Los héroes tienen sueño, un relato que narra la crisis personal y delictiva de una banda de policías que se dedica a hacer favores sucios a funcionarios mexicanos.

En esta novela, Menjívar Ochoa nos enfrenta al mundo descarnado del crimen organizado, amparado por la autoridad policial y las fichas políticas del partido de gobierno de ese entonces. La novela se desarrolla en Ciudad de México, tomando como referencias algunos lugares de esa ciudad, como el Río Lerma, pero en la novela es una casa de prostitutas. Esta novela está considerada una “novela policial”; el autor no nos cuenta quiénes son los personajes, nos los muestra, nos lleva hasta los últimos rincones de sus interioridades, y pese a considerarse una novela de este género, podría decirse también que es una novela sobre la vida y la muerte: “los que se mueren y los que matan”.

La nómina de personajes está conformada por un quinteto de policías [el Coronel, el Rata — que sabemos de él por referencias del narrador — , el Ronco, el Perro y el narrador] que liberan una guerra contra un grupo de policías de la otra Sección, liderada por Ortega, un allegado al presidente, encargado de limpiar los trapos sucios de éste. También encontramos a Inés, una prostituta, quien toma parte de las decisiones del narrador. La misión de estos policías es convertirse en héroes, no importa a qué precio y bajo qué circunstancias, y de todos hay un elegido: El que quede vivo tras la captura de Ortega. Una trama aparentemente sencilla, pero compleja por la precisión y la economía de palabras con que Menjívar Ochoa narra esta historia. Una dosis de locura, de humor que desemboca en la interpretación de la realidad que se vive ahora.

¿Cómo detener la violencia? ¿Cómo salirse del juego sucio cuando apenas empieza la jugada del siglo? No lo sé, respondería Menjívar Ochoa, eso sería como tratar de rasurarle las bolas a un tigre.

Esta es la novela sobre la vida de unos pobres hombres jugando a ser héroes, hombres que creen que para hacer un buen crimen se necesitan de dos: “El que dispara y el que se muere”.

 

(Publicado originalmente en Carátula)

Deja un comentario