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Bajo una luz marina de Raymond Carver

Este texto empieza con el siguiente verso: «La vida de cada hombre es un misterio». Su autor, Raymond Carver (1939-1988), es un hombre fatigado por el tiempo o por la época que le tocó vivir; sin embargo, a pesar de carecer de oportunidades y de presentarse como un escritor autodidacta, Carver imagina que el tiempo que perdió esa mañana, cuando escribió «Lectura», es el mismo que encuentra cuando se sienta a escribir, despojado de lo cotidiano para convertir algo sencillo en algo extraordinario.

La vida de Carver es una vida dividida en dos partes. La primera cuando nace, en 1939, en Clatskanie, Oregón, y el transcurrir de su infancia en medio de las mudanzas que van dejando trozos de amigos por los lugares que va transitando junto a su familia; el reiterado abandono de su padre, deudas y diversos oficios que sustentan su esmirriada economía personal. Esta etapa termina cuando Carver cumple los dieciocho años.  Una edad decisiva. Una edad en la que se privó de todo menos de su gusto por la literatura. La segunda etapa, la más importante —según el propio Carver—, llega en 1977 cuando deja el alcohol y conoce a la poeta y escritora Tess Gallagher, quien sería su última compañera de vida, a quien Carver motivó para a escribir historias, tratando de alejarla de lo que muchos editores acuñaron como «realismo sucio».  A pesar de llevar escribiendo muchos años atrás, es en esta etapa que aparece ¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?, el libro que lo consagraría como uno de los mejores escritores de su generación.

Bajo una luz marina, el libro con el que me vuelvo a encontrar con Carver, fue la primera muestra personal de su obra poética —hasta ese entonces— que apareció fuera de Estados Unidos, y en la que el propio Carver se da a la tarea de hacer una exquisita selección de dos libros (Where Water Comes Together with Other Waters Ultramarine) aparecidos en ediciones de muy escasa difusión.

Estos son poemas autobiográficos, donde la celebración del amor por la literatura es llevada a la máxima expresión lirica, a pesar de que su estilo narrativo sea conciso, seco y puntual, pero es con esa misma puntualidad con la que Carver nos describe cada línea del instante en que se sienta a ver frente a la ventana cómo la vida pasa frente a sus  ojos sin que ésta pueda ver al hombre que con palabras precisas escribe sobre ella.

Publicado originalmente en Carátula, para leer edición completa, seguir este enlace.

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